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¿Sabes cómo prepararte para el sexo anal?

¿Cuántas veces has hablado con tus amigos o familiares sobre el sexo anal? Muy pocas o ninguna, ¿verdad? Esto pasa porque esta práctica sexual sigue siendo un tabú que se deja para el porno, las personas homosexuales y las fantasías eróticas. Sin embargo, cada vez hay más heterosexuales que se animan a probar el sexo anal, tanto mujeres como hombres. Y es que el sexo tiene mil facetas y, probarlas todas -o al menos intentarlo-, ¡puede convertirse en una experiencia realmente satisfactoria!

¿Sabes cómo prepararte para el sexo anal?

Para ello hay dos preceptos que tienes que entender: el primero es que un anal no tiene por qué ser una práctica sucia o antihigiénica; y el segundo, que se necesita una preparación previa ya sea por higiene o por prevenir problemas que puedan surgir. ¿Estás preparado para conocer los trucos para mantener sexo anal? ¡Vamos allá!

Enema anal, ¿qué es?

El enema anal es un proceso que sirve para mantener la limpieza e higiene rectal. Su finalidad reside en que no aparezcan restos de heces durante el encuentro sexual, ya que esto podría resultar bastante desagradable para ambos. Además, la posibilidad de que esto pase puede ocasionarle mucha tensión a la persona que va a ser penetrada y, por lo tanto, puede provocar que no se relaje y disfrute de las relaciones.

Por todo esto, realizar un enema anal puede ser la solución perfecta para que tú y tu pareja podáis disfrutar de esta práctica sexual sin ninguna preocupación. Seguro que ahora que sabes que hay opciones para hacer del sexo anal una experiencia de lo más placentera te has animado y tienes ganas de probarlo. Pues entonces atento a las siguientes instrucciones, ¡es tan fácil que te sorprenderá no haberlo probado antes!

Consejos para usar un enema anal

1. Usa agua potable y tibia

Recuerda que el ano es una zona muy sensible y si no utilizas agua potable puede acumularse cal y cloro y, por lo tanto, irritar esta delicada área. Además, la temperatura idónea es la templada, ni demasiado fría, ni demasiado caliente, ya que puede causar molestias y dolores. Ya sabes lo que dicen, ¿no? ¡En el término medio está la virtud!

2. Utiliza lubricante

Lo mejor para evitar cualquier tipo de incomodidad es lubricar la zona del ano antes de realizar el enema anal, de esta manera podrás introducirlo mucho más fácilmente. Coloca un poco de lubricante en la punta o boquilla del enema y un poco en tu recto y, ¡ya está! Los mejores lubricantes para esta práctica son los que están hechos a base de agua.

¡Ojo! Mejor que no utilices ninguna crema o jabón que suelas usar para tu higiene cotidiana, incluso los de higiene íntima. Es importante que utilices solo productos que sean adecuados para las membranas mucosas externas.

3. Ponte cómodo

Una vez hayas introducido el agua dentro del recto, vas a tener que retenerla al menos durante unos cinco minutos . Por eso, es importante que te encuentres en una postura que te sea cómoda y aguantes así un rato, de esta manera te asegurarás de que tu limpieza anal se realice de la forma adecuada y puedas tener relaciones sexuales sin preocuparte por nada.

Es recomendable utilizar algún tipo de tela o toalla para cubrir la zona en la que te encuentras y así evitarás cualquier estropicio o restos de agua por doquier.

4. ¡Relájate!

Si quieres que la limpieza sea efectiva tendrás que relajarte, porque sino el proceso te resultará mucho más complicado. Inserta la punta del enema con cuidado, poco a poco y sin prisa, así tu ano se dilatará con más facilidad y en pocos minutos estará completamente limpio.

Pasos a seguir para una limpieza rectal

1. Primer paso: Si ya tienes la pera anal, ya puedes empezar a llenarla con agua -potable, como hemos dicho-. Empieza a lubricar el ano con un dedo y con ayuda del gel lubricante que hayas elegido. Pon todo el lubricante que quieras, de este modo te asegurarás de no sufrir irritación.

2. Segundo paso: Introduce la boquilla y aprieta la pera, empujando el líquido dentro de tu esfínter. No tengas prisa. ¿Ya has introducido un poco de agua? Pues ahora detente y vuelve a repetir. Así te asegurarás de extraer la mayor cantidad de materia fecal.

3. Tercer paso: Ahora toca aguantar unos cuantos minutos con el agua en el interior de tu recto. Cuando ya hayan transcurrido, es el momento de sentarte en el váter y expulsar el líquido. ¡Y ya estás listo para experimentar con el sexo anal!

Como has visto, realizar un enema anal no te llevará mucho tiempo y es una forma efectiva de limpiar tu recto. Ahora que ya sabes cómo mantener tu higiene rectal, ¡el sexo anal ya no será un tabú ni para ti ni para tu pareja nunca más!

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