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Punto G de las mujeres: mejores posturas para estimularlo

¿Quieres saberlo todo sobre el punto G de las mujeres? Quédate a leer…

Punto G de las mujeres: mejores posturas para estimularlo

Punto G, ¿qué es?

El punto G, o punto Gräfenberg, es una zona localizada en la cara anterior de la vagina, a unos 3 o 4 cm de su entrada. Localizarlo es relativamente fácil, ya que su textura es muy particular (rugosa y carnosa, similar a una mora o frambuesa) y aumenta su tamaño cuando la mujer está excitada. La zona exacta donde se encuentra está llena de terminaciones nerviosas, por lo que su estimulación puede ser extremadamente placentera, no solo al potenciar los orgasmos hasta niveles muy altos, sino también por ser el responsable de la eyaculación femenina. También está junto a la esponja uretral, por lo que es posible que se sientan ganas de orinar al presionar la zona.

Es importante decir que no todas las mujeres reaccionan igual a su estimulación, dándose los casos en los que hay mujeres a las que no les gusta la sensación que provoca o que directamente no logran encontrar dicha zona. No se trata, pues, de que pulses ningún “botón mágico”, ni es una garantía de un orgasmo extremo. Se requiere paciencia, tiempo y dedicación. Estudios han podido verificar oficialmente su existencia, pero la controversia existe, puesto que de una mujer a otra las sensaciones varían considerablemente.

Las mejores maneras de estimularlo

Al contrario de lo que se puede creer, la mejor manera para comenzar es la masturbación. La penetración puede no servir de mucho, dado que factores como la posición, su forma y tamaño y el grado de excitación de la mujer pueden intervenir negativamente. Así pues, introducir los dedos en la vagina resulta la mejor opción. Antes de empezar a estimularlo, lo ideal es que ella esté muy excitada; la estimulación previa del clítoris te ayudará.

¿Una vez dentro, qué hacer?

El movimiento que se debe hacer con los dedos es parecido al gesto de “ven aquí”. Hay que acariciarlo más fuerte que el clítoris, ya que éste no es tan sensible, y se debe tomar el tiempo necesario hasta que ella lo empiece a encontrar placentero.

Las mejores posturas sexuales para su estimulación

Si quieres saber qué posturas sexuales son las idóneas para conseguir estimular el punto G de ella a través de la penetración, aquí puedes coger algunas ideas.

La postura de la Amazona:

La mujer se sienta sobre ti, que te encuentras tumbado. Os podéis mirar cara a cara. Esta postura otorga a la mujer el poder de marcar su propio ritmo e intensidad. Puedes realizar los movimientos que más placenteros le resulten pudiendo detectar así las diversas sensaciones y adaptándolos a ellas. Si a ella le gusta esta posición o la encuentra cómoda, la mejor versión suele ser colocando las rodillas sobre la cama, ya que el ángulo del pene rozará directamente en la zona deseada.

Unión del Emú:

De pie, la mujer está de espaldas a ti y tú la penetras por detrás. Ella debe inclinarse un poco para facilitar el roce con su punto G. Esta posición, si existe una diferencia de altura considerable, no es viable, aunque siempre puedes utilizar un objeto para subir a la mujer y poder llevarla a cabo.

Balanza:

Postura muy recomendada. La mujer está sentada encima de su pareja, también sentada, frente a frente. Esto permite que le puedas acariciar sus pechos o su cuerpo mientras ella se mueve a su ritmo.

Abrazo:

Se requiere fuerza en el hombre para esta postura, pero puede ser muy placentera. Tú te encuentras de pie, ella abrazada a ti, sujetándose con ambos brazos alrededor de su cuello, y sus piernas en sus caderas o cintura. En esta, el control de la penetración la tienes tú.

Profunda:

Una de las posiciones más excitantes y placenteras para la mujer. Tumbada, abre las piernas y las coloca encima de los hombros de él. Permite una penetración muy profunda y una estimulación intensa de las paredes vaginales.

El perrito:

Clásica postura donde ella se encuentra a cuatro patas con los brazos y las rodillas sobre la cama y tú la penetras por detrás, de rodillas. Tú controlas la penetración, haciéndola todo lo profunda que quieras y, además de estimular las paredes vaginales, también puedes estimular el clítoris de ella. Puedes también flexionar una rodilla, apoyándola sobre la cama, para potenciar la penetración y elevar ligeramente el ángulo.

Barco de vela:

Boca arriba, la mujer debe estirar bien sus piernas y elevarlas hacia arriba. Tú, sujetándolas por los gemelos, la penetras y diriges a su gusto. Dado que se eleva bastante la pelvis, es idónea para la localización y  estimulación del punto G.

El loto invertido:

Ella se tumba boca arriba, de espaldas. Eleva sus piernas y las encoge, sujetándose lo tobillos con las manos. Tú, con las manos apoyadas en la cama, la vas penetrando. Es un poco cansada ya que requiere esfuerzo por ambas partes, pero cuanto más hacia atrás esté la mujer, más directa será la estimulación del punto G.

El novato:

Otra postura cansada pero que puede llegar a ser extremadamente eficaz. En esta, tú te encuentras de rodillas sujetando a la mujer, que está con su pelvis elevada hasta el nivel del pene. La elevación de la pelvis provoca que se pueda friccionar directamente en la zona deseada, la cara anterior de la vagina, por lo que es una de las más recomendadas.

Las ranas:

La postura preferida de muchos. Tú estás sentado, con las piernas algo abiertas y ella de cuclillas dándole la espalda, controla los movimientos apoyando sus manos en los muslos de él. Aquí el ángulo del pene permite la estimulación directa en la zona. Además, esta postura también facilita la estimulación del clítoris o de los pechos de ella, por lo que es perfecta para que la mujer alcance un nivel muy alto de excitación.

Como se puede comprobar, hay muchas maneras de que estimules ese punto placentero tan deseado y buscado tanto por ellas como por vosotros. Pero se debe ser paciente y sobretodo, se debe tomar el tiempo necesario para conseguir los mejores orgasmos femeninos.

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