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¿CUÁNDO BESARLE? ESCOGE EL MEJOR MOMENTO

No dejas de mirar el reloj una y otra vez. Te has puesto tu mejor conjunto y tus mejores zapatos, prefieres no arriesgar esta vez. Te das un último repaso frente al espejo antes de salir de casa... Y todo porque sabes que le vas a ver. Sabes que esa persona que te quita el sueño va a estar en el lugar y a la hora a la que habéis quedado. Y eso te pone de los nervios.

¿CUÁNDO BESARLE? ESCOGE EL MEJOR MOMENTO

Por un lado sientes alegría: no hay nada en este momento que te apetezca tanto como verle y estar a su lado. Pero, por otro lado, sientes miedo: miedo a meter la pata, a que las cosas no salgan como esperas o, incluso, a hacer el ridículo. Nervios, estrés, ansiedad, dudas, expectativas... Todo eso pasa por tu mente antes de llegar al lugar acordado.

Por estos motivos se hace tan complicado, llegado el día, decidir si es el momento, por fin, de lanzarte y darle el primer beso. Si quieres saber cuando besarle, no te pierdas estos consejos que te proponemos para elegir el mejor momento y la mejor manera de hacerlo.

En el caso de los hombres, este tema suele ser bastante más estresante. Normalmente, las mujeres tienden a creer que es suficiente con enviar las señales necesarias para hacerle entender que quieren ser besadas. En este sentido, el hombre lo tiene más complicado. En la mayoría de los casos (siempre hay excepciones), sienten que tienen que dar el primer paso. Eso sí, seas hombre o mujer, si ves que la persona que tienes enfrente te envía estas señales, no hay duda: es el momento.

Las señales que te indicarán cuando besarle

- Mira sin cesar tus labios. Si su mirada se desvía cada dos por tres hacia tu boca, es más que probable que esté deseando que llegue el momento en que los dos os fundáis en un beso.

- Te toca cada dos por tres. Se acerca disimuladamente a ti. Te toca el brazo cada vez que dices algo gracioso. Estos son solo algunos ejemplos, pero en definitiva bastaría con que notaras que aprovecha cualquier momento para tener contacto físico contigo.

- Se ríe y sonríe con frecuencia. Además de poder ser efecto natural de los nervios del momento, también es probable que, si se ríe o sonríe a la más mínima oportunidad, sea porque se siente realmente a gusto. Y este es un buen aliciente que te puede acabar convenciendo y ayudándote a reunir el valor suficiente para besarle y acabar con esa tensión que existe entre los dos.

- No te quita los ojos de encima. Si, además de mirarte los labios, no deja de buscar tus ojos, te quiere decir algo. Y, si estás de suerte, lo que te tiene que decir es que quiere que le beses. Responde a esta mirada y no la desvíes, pues puede ser entendido como un rechazo o un signo de timidez, que en estos momentos no te convendría nada.

- Roza sus labios con su lengua y, además, te mira a los ojos. Esta es, probablemente, la señal de las señales. Es prácticamente imposible que alguien realice esta acción sin tener unas ganas inmensas de recibir un beso tuyo.

Si, a pesar de haber detectado todas o algunas de estas señales, todavía no te sientes con la seguridad suficiente para dar el paso y no sabes cuando besarle, siempre puedes poner en práctica el que seguramente sea el último recurso para saber si tiene las mismas ganas de besarte que tú: preguntarle.

No te asustes, esto no es una locura, no es para tanto. ¿Sabes lo sexy que puede llegar a resultar que, mirándole a los ojos, le preguntes: “¿puedo besarte?” En el caso de que no tengas suerte, siempre puedes bromear, reírte y decir algo cómo “tenía que intentarlo”. Ten claro que siempre será mejor que verte en la difícil situación de que te haga la cobra.

Ya ha llegado el momento... ¿Ahora qué?

Bien, ya te has atrevido y estás en medio del instante que llevas esperando tanto tiempo. Has sido valiente, te has atrevido y te has acercado a darle un beso. Es necesario, en este punto, que no estropees lo que tanto te ha costado conseguir.

Para que eso no ocurra, te recomendamos que no te lances al vacío. Has logrado fundir tus labios con los suyos y os encontráis en medio de la cuestión, y lo que no debes hacer en este momento es descontrolarte. Intenta adaptarle al ritmo natural de vuestro beso. Es el primero, así que es muy posible que los dos estéis nerviosos y que sea mejor ir despacio, ya habrá tiempo para besos apasionados más adelante, y quizás en otro lugar. Por tanto, mantén la calma y recuerda el refrán: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

También es muy importante que aproveches lo que el contexto en el que os encontráis te ofrece. Por ejemplo, si llueve en ese momento, no tengas miedo de besarle mientras os mojáis: pocas cosas hay más románticas. Otra posible situación es que uno de los dos acabe de recibir una buena noticia (el resultado de un examen, algún premio, una novedad de algún ser querido, etc.) Si es así, lo ideal es aprovechar esta situación de alegría y buen humor, el buen resultado estará casi asegurado.

Solo depende de ti, y de tu pareja, que a partir de ahora ese primer beso que os habéis dado después de pasar por tantas dudas y nervios, acabe convirtiéndose, al cabo del tiempo, en besos apasionados y románticos que impliquen algo más que atracción física.

Intenta seguir estos consejos, analiza la situación, juega bien tus cartas y estamos convencidos de que lo conseguirás. Muy mal tiene que irte para que, después de haber recibido las señales oportunas, te lleves un chasco. Y si te lo llevas, no hay problema, no te preocupes, no será la primera vez, ni tú la primera persona a la que le ocurra.

Después de todo, ya sabes, quien no arriesga, no gana.

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